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Alarmas sin cuotas mensuales: guía, comparación e instalación profesional

¿Qué es una alarma sin cuotas y para quién merece la pena?

Una alarma sin cuotas es un sistema de seguridad que compras una vez y que no te obliga a pagar una mensualidad a una central receptora de alarmas (CRA). La gestión de avisos recae en ti: la app te notifica por push, SMS o llamada (según el modelo), y decides si verificas con cámara, si llamas a un familiar o directamente a la policía. ¿Merece la pena? Sí, cuando buscas ahorro recurrente, control desde el móvil y flexibilidad para ampliar el sistema a tu ritmo.

Ventajas principales

  • Ahorro: eliminas permanencias y cuotas mensuales.

  • Control: recibes alertas en tiempo real; tú decides protocolos.

  • Escalabilidad: empiezas con un kit básico y vas añadiendo sensores/sirenas.

Posibles límites

  • Responsabilidad: tú verificas y gestionas el aviso.

  • Tiempos de respuesta: dependen de tu organización (vecinos, familiares, rondas privadas).

  • Curva de uso: conviene dedicar 30–60 minutos a configurar bien zonas, retardos y notificaciones.

Experiencia real: en venta e instalaciones, lo que mejor funciona es acordar con el cliente un “protocolo sin cuotas”: quién recibe la primera llamada, a quién se reenvían vídeos, y qué hacer si no hay cobertura. Tenerlo claro evita dudas el día que salte la alarma.


Tipos de sistemas: WiFi, GSM y doble vía (pros, contras y casos reales)

WiFi (Internet del hogar):

  • Pros: latencia baja, coste contenido, fácil de integrar con domótica.

  • Contras: si cae el router o hay corte eléctrico prolongado, te quedas sin canal (salvo batería de respaldo del hub).

  • Ideal: piso con buen router, cobertura estable y vecinos cerca.

GSM/4G (tarjeta SIM):

  • Pros: independencia del WiFi, envío de SMS/llamadas y datos móviles.

  • Contras: coste de SIM (pocos €/mes), cobertura variable según operador.

  • Ideal: segunda residencia o chalet con cortes de internet.

Doble vía (WiFi + GSM):

  • Pros: redundancia real: si falla una, entra la otra; la más robusta sin cuotas.

  • Contras: precio algo mayor + SIM.

  • Ideal: negocios, chalets y viviendas con valor patrimonial alto.

Al instalar, suelo pedir al cliente que haga un test: apagamos el router; si el sistema es doble vía, la ruta GSM toma el relevo y la app sigue notificando. Esta simple prueba convence a cualquiera sobre la resiliencia del sistema.

Anti-inhibición y frecuencia: Los equipos de calidad usan protocolos cifrados y detección de jamming (inhibición). Si el sistema detecta ruido anómalo en la banda, te lanza alerta específica. Para mí es imprescindible en negocios y plantas bajas.


Componentes clave y cómo elegirlos sin pagar de más

Cerebro (hub): con batería de respaldo (mín. 12–24 h) y doble vía si el riesgo lo justifica.
Detectores PIR (interior): pide inmunidad a mascotas si convives con animales (hasta 20–30 kg según modelo).
Contactos magnéticos: puertas y ventanas críticas; empieza por perimetral (accesos), luego completa.
Sirena interior y exterior: la interior disuade; la exterior avisa al vecindario y eleva el riesgo para el intruso.
Cámaras: para verificación visual en tiempo real (ideal con detección de movimiento inteligente).
Teclado/llavero: cómodo para familia y personal de limpieza; configura usuarios y registros.
Sensores especiales: humo, gas, inundación; poco costosos y protegen pérdidas mayores.
Carteles disuasorios: baratos y efectivos; colócalos en accesos visibles.

En mi día a día de instalación, lo que más reduce falsos saltos es orientar bien el PIR (evitar ventanas soleadas y fuentes de calor) y ajustar sensibilidad por estancia. Prefiero empezar más conservador e ir subiendo.

Cómo no pagar de más

  • Empieza por accesos (puerta principal + ventana vulnerable) y 1–2 PIR estratégicos.

  • Añade sirena exterior y una cámara en el pasillo o salón para verificar.

  • Deja previstos puntos de ampliación (código por estancias) para crecer sin rehacer.


Instalación profesional vs DIY: cuándo conviene cada opción

DIY (hazlo tú):

  • Perfecto si tienes tiempo, eres metódico y la vivienda es sencilla (piso estándar).

  • Ventajas: coste inicial menor, aprendes a fondo el sistema.

  • Claves: plano rápido de la casa, test de cobertura, y prueba de recorrido (armado + paseo).

Profesional (servicio de instalación):

  • Recomendable en chalets, segundas residencias, negocios o cuando necesitas dejarlo listo en un día.

  • Ventajas: colocación óptima del hardware, cableado limpio de sirenas exteriores, configuración avanzada de usuarios, escenas y notificaciones.

  • Valor extra: te llevas un protocolo de actuación y una sesión de uso para toda la familia.

Cuando me llaman para instalar, hago primero una auditoría express (15–20 min): accesos, rutas del intruso, puntos ciegos y hábitos de la familia. Con eso, la colocación queda lógica y el sistema molesta cero en el día a día.

Checklist rápida para decidir

  • ¿Tiempo disponible?

  • ¿Vivienda compleja (varias plantas, jardín, trastero exterior)?

  • ¿Necesitas sirena exterior alimentada y perforaciones?

  • ¿Uso por personas mayores/niños (conviene teclado/llavero y perfiles)?
    Si respondes “sí” a 2–3, instalación profesional te compensa.


Precios reales: ejemplos de kits y costes de instalación

Rangos orientativos para 2025; pueden variar por marca, calidades y alcance.

  • Kit básico sin cuotas (WiFi): hub + 1 PIR + 1 contacto + sirena interior → 180–350 €.

  • Kit medio (doble vía): hub WiFi+GSM + 2 PIR + 2 contactos + sirena interior + teclado → 350–650 €.

  • Añadidos frecuentes:

    • Sirena exterior: 60–160 €.

    • Cámara 1080p/2K con app: 40–120 € (unidad).

    • Sensores especiales (humo, gas, agua): 25–60 € c/u.

Instalación profesional (mano de obra + configuración):

  • Piso sencillo: 120–220 €.

  • Chalet/negocio con sirena exterior y varias estancias: 220–480 €.

  • Incluye: montaje, ajuste de sensibilidad, creación de usuarios, zonas, retardos, pruebas de corte eléctrico y, si procede, prueba de jamming.

Mi consejo nº1: invierte en doble vía y sirena exterior si el riesgo es medio/alto. El sobrecoste se amortiza con una sola intervención evitada.


Configuración y pruebas: evitar falsas alarmas desde el primer día

  1. Mapa de zonas: perimetral (contactos) + volumétrica (PIR). Define retardos de entrada/salida para la puerta principal.

  2. Sensibilidad PIR: empieza en media/baja si hay mascotas o corrientes de aire; revisa tras 1 semana.

  3. Escenas y modos: total, parcial (noche), desarmado. En modo noche, solo perimetral activo.

  4. Usuarios y llaveros: nombra cada usuario (quién armó/desarmó y cuándo).

  5. Notificaciones: push + SMS/llamada según criticidad (intrusión ≠ batería baja).

  6. Prueba de recorrido: arma, espera el retardo y camina por la ruta del intruso; confirma detección y tiempos.

  7. Simulación de fallos: corta el WiFi; verifica que el sistema conmuta a GSM (si es doble vía).

  8. Mantenimiento: calendario de pilas y limpieza de sensores cada 6 meses.

Cuando probé con un cliente con dos gatos, activamos mascot mode en PIR, bajamos sensibilidad y movimos el detector 30 cm para evitar una corriente de aire del split. Resultado: cero falsos en 90 días.


Integración con cámaras y domótica (escenarios útiles)

  • Verificación visual: cámara en pasillo/salón para comprobar intrusión. Activa notificaciones con mini-clip.

  • Luces disuasorias: si se arma la alarma y hay detección exterior, enciendo luces del porche 2 min.

  • Geofencing: aviso si sales de casa con la alarma desarmada; al volver, abre puerta y arma parcial a medianoche.

  • Rutinas nocturnas: a las 00:00, modo noche + baja intensidad de luces.

  • Relés: al saltar alarma, activa sirena exterior y, si quieres, sube persianas para que el intruso se sienta expuesto.

En instalaciones, me gusta dejar una escena “Llegada segura”: al abrir con llavero, enciende pasillo, desarma y manda notificación “Usuario X ha llegado”. Menos sustos y todo queda registrado.


Mantenimiento, ampliaciones y soporte sin permanencias

Sin cuotas no significa “sin soporte”. Lo ideal es un plan ligero:

  • Semestral: revisar eventos, baterías y limpieza de sensores.

  • Anual: test de doble vía, prueba de sirena exterior y actualización de firmware/app.

  • Ampliaciones: empieza por exteriores (si tienes jardín), luego añade sensores técnicos (humo/agua) y, por último, optimiza con escenas.

En posventa, suelo dejar un checklist en la app del cliente: “Prueba mensual de sirena”, “Revisión de cámaras”, “Usuarios activos”. Diez minutos al mes y el sistema sigue fino.


Preguntas frecuentes

¿Sin cuotas = sin policía?
No. Puedes llamar tú mismo y aportar verificación visual con cámaras. Algunas policías aceptan vídeos como indicio razonable.

¿Necesito SIM?
Solo si quieres doble vía o careces de WiFi fiable. Para mí, en chalets y negocios es un “sí”.

¿Se puede usar con mascotas?
Sí, con PIR inmune y buena colocación. Ajusta sensibilidad y procura que el detector no “vea” la zona donde el gato salta.

¿Qué pasa si me inhiben la señal?
Los sistemas con anti-jamming avisan. Complementa con sirena exterior y, si puedes, cablea esta sirena para que no dependa solo de radio.

¿Puedo empezar pequeño y ampliar?
Claro. Compra un kit equilibrado y añade sensores por fases. La clave es que el hub soporte crecimiento.

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